miércoles, 18 de noviembre de 2015

La capacidad auditiva de los homínidos africanos ayuda a entender el origen del habla.

Para comunicarse hablando como hacen los humanos hacen falta tanto la capacidad de articular una amplia gama de sonidos diferentes como capacidad para oírlos, es decir, una alta sensibilidad adaptada a un rango amplio de frecuencias. Pero, ¿Cuándo surgió esta habilidad en la evolución? ¿Cuándo empezaron los humanos a tener un mejor oído que los chimpancés? Un equipo científico internacional ha investigado la percepción auditiva que tendrían dos especies de homínidos de hace en torno a dos millones de años, cuyos fósiles se descubrieron en Sudáfrica, y concluyen que, aunque sus habilidades auditivas serían parecidas a las de los chimpancés, ya mostraban ligeros cambios en la dirección de lo que sería más tarde el fino oído de los humanos.

“Este resultado nos ayuda a entender cómo se originó el habla”, señala el paleontólogo Ignacio Martínez, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares. Además, esos cambios aportan un dato más de lo que significa la adaptación al medio: el patrón auditivo de los chimpancés es idóneo para comunicarse en el bosque, mientras que el oído de aquellos homínidos ya apuntaba hacia la vida en el espacio abierto de la sabana.
 Para comunicarse hablando como hacen los humanos hacen falta tanto la capacidad de articular una amplia gama de sonidos diferentes como capacidad para oírlos, es decir, una alta sensibilidad adaptada a un rango amplio de frecuencias. Pero, ¿Cuándo surgió esta habilidad en la evolución? ¿Cuándo empezaron los humanos a tener un mejor oído que los chimpancés? Un equipo científico internacional ha investigado la percepción auditiva que tendrían dos especies de homínidos de hace en torno a dos millones de años, cuyos fósiles se descubrieron en Sudáfrica, y concluyen que, aunque sus habilidades auditivas serían parecidas a las de los chimpancés, ya mostraban ligeros cambios en la dirección de lo que sería más tarde el fino oído de los humanos.

“Este resultado nos ayuda a entender cómo se originó el habla”, señala el paleontólogo Ignacio Martínez, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares. Además, esos cambios aportan un dato más de lo que significa la adaptación al medio: el patrón auditivo de los chimpancés es idóneo para comunicarse en el bosque, mientras que el oído de aquellos homínidos ya apuntaba hacia la vida en el espacio abierto de la sabana.




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